Cuando las noches empiezan a refrescar y el ritmo de la isla se vuelve un poco más tranquilo, llega el momento de cambiar las comidas junto al mar por largas cenas en interiores. El otoño es una de nuestras épocas favoritas en Mallorca, especialmente para salir a comer. Hemos reunido cinco restaurantes que apetecen especialmente en esta época, con ambientes cálidos y con encanto, buena comida y espacios acogedores en los que apetece alargar la sobremesa.

LUME & CO
Cuando bajan las temperaturas, Lume & Co es uno de esos lugares que se disfrutan todavía más. El restaurante se encuentra en un antiguo edificio a las afueras del centro de Palma, con paredes de piedra, vigas de madera y un ambiente cálido y rústico que encaja especialmente bien con el otoño.
Aunque el restaurante es conocido por su bonita terraza, durante los meses más frescos es el comedor interior el que convierte a Lume & Co en una visita especialmente recomendable, sobre todo cuando la chimenea está encendida.
SA FARINERA
Ubicado en un antiguo molino de harina a las afueras de Palma, Sa Farinera es uno de esos restaurantes con carácter propio y un ambiente que encaja especialmente bien con el otoño. La antigua maquinaria del molino, las paredes de piedra y los interiores rústicos se han conservado, creando un espacio cálido y muy particular.
La parrilla es una de las grandes protagonistas de la cocina, con carnes preparadas al fuego ocupando un lugar destacado en la carta. Una cocina sencilla y contundente en un entorno que conserva buena parte de su carácter tradicional mallorquín. Cuando empiezan a refrescar las noches, Sa Farinera es uno de esos lugares en los que apetece sentarse a cenar sin prisas.
CELLER PAGÈS
Para disfrutar de la cocina casera mallorquina más tradicional, Celler Pagès es una apuesta segura. El restaurante lleva en Palma desde 1956 y continúa en manos de la misma familia, actualmente en su tercera generación. Aquí la tradición es la protagonista, tanto en el plato como en su encantador y rústico comedor.
La carta está llena de clásicos mallorquines como sopes mallorquines, frit mallorquí, tumbet, berenjenas rellenas y cordero, con platos que varían según la temporada y la disponibilidad del producto. En otoño, este tipo de cocina apetece todavía más, cuando empiezan a apetecer platos más cálidos y contundentes. Sin pretensiones, familiar y muy mallorquín.
CAN PIAR
En pleno casco antiguo de Palma se encuentra Can Piar, un pequeño restaurante que parece hecho para las cenas de otoño. El espacio es íntimo y sencillo, con paredes de piedra, detalles de madera y apenas unas pocas mesas, lejos de los restaurantes más grandes y concurridos de la ciudad.
Su cocina es moderna, con claras influencias mediterráneas y una carta que sigue el ritmo de las estaciones. La propuesta se centra en buenos productos, platos cuidados y una selección de vinos con especial atención a pequeños productores y bodegas locales.
Can Piar es un lugar para disfrutar de una cena tranquila, dejando que la comida y el vino sean los protagonistas. En otoño, cuando las noches son más frescas y apetece más sentarse dentro que en una terraza llena, su pequeño comedor resulta especialmente acogedor.
LA DESPENSA DEL BARÓN
Escondido entre las calles del casco antiguo de Palma se encuentra La Despensa del Barón, dentro del Hotel Posada Terra Santa. El restaurante ocupa un edificio histórico con paredes de piedra, arcos y una iluminación tenue. Un entorno que resulta especialmente acogedor cuando las noches de otoño empiezan a oscurecer antes.
La carta tiene sus raíces en la cocina mallorquina y mediterránea. Los productos locales y de temporada marcan la propuesta, con platos que funcionan tanto para compartir como para disfrutar de una cena más larga.
A pesar de encontrarse en pleno centro de Palma, el restaurante transmite calma y se siente apartado de las calles más concurridas de la ciudad. Una buena opción para una cena sin prisas en uno de esos espacios que recuerdan cuánta historia se esconde detrás de las fachadas del casco antiguo.

El otoño en Mallorca tiene un encanto especial y, cuando el ritmo de la isla se vuelve más tranquilo, sobran los motivos para seguir descubriendo sus restaurantes. Tanto si apetece cocina mallorquina tradicional como una propuesta más contemporánea o simplemente un ambiente acogedor, esperamos que uno de estos cinco favoritos se convierta en vuestra próxima parada. Bon profit!